¡Ay, el verano! Esos días de tumbona, terracitas y la banda sonora de las olas… o de las moscas, según donde te pille. Pero seamos sinceros, por muy a gusto que hayamos estado, una vocecilla interna nos ha estado rondando la cabeza desde hace semanas: la llamada del oval. Ese gusanillo de volver a calzarse las botas, pisar el verde (o el negro del caucho, que en el Valle de las Cañas ya somos de gustos más modernos) y sentir la adrenalina de un buen placaje. Y sí, esa vocecilla ha ganado. Porque hoy, 31 de agosto de 2026, el Olímpico de Pozuelo de Rugby dice adiós a la siesta estival y da la bienvenida oficial a la pretemporada 2026/27.
El aire ya huele distinto. No es solo a cloro de piscina, sino a ese aroma inconfundible a ilusión, a sudor y a compromiso que precede a una nueva temporada. El Valle de las Cañas vuelve a ser nuestro santuario, el hogar donde la Familia Omega se reúne para preparar un año que, estamos seguros, nos dejará recuerdos imborrables.
El reencuentro de la familia omega
No ha sido un inicio al uso. Las primeras sesiones han sido una mezcla de gimnasio, carreras y, sobre todo, un festival de abrazos. Porque ver de nuevo las caras conocidas, esas que comparten contigo las alegrías y las derrotas, los golpes y las cervezas del tercer tiempo, es algo que no tiene precio. Desde los más veteranos, que ya saben lo que es sufrir las agujetas de la verdad, hasta los más jóvenes que vienen con la inocencia y las ganas de comerse el mundo (y algún que otro contrario), todos han vuelto con la misma chispa en los ojos.
El vestuario ha vuelto a resonar con las bromas habituales, las batallitas del verano y las promesas de “este año sí” mientras estirábamos los isquios como buenamente podíamos. Las caras sonrientes, los saludos efusivos y la sensación de volver a la piña es lo que hace que cada final de agosto sea especial en el Olímpico de Pozuelo. Y, por supuesto, no han faltado las nuevas incorporaciones, que ya han sentido el calor de esta gran familia y se han integrado como si llevaran aquí toda la vida. ¡Bienvenidos a casa, familia!
La pretemporada que nos espera: sudor y oval
Las risas están muy bien, pero el rugby es un deporte de compromiso, y eso lo sabemos de sobra. Por eso, tras los reencuentros, ha llegado el momento de ponerse serios (un poco, que no decaiga el humor). Todos los equipos del club, desde el sénior masculino y femenino hasta los chavales de la escuela, pasando por los sub-18 y sub-16, se han enfundado ya sus equipaciones para afrontar una pretemporada intensa.
Va a tocar sudar la camiseta, correr como si no hubiera un mañana y pulir esa técnica individual y colectiva que nos hará brillar en la competición. El cuerpo técnico ya ha diseñado un plan a la altura de los retos que nos esperan en la temporada 2026/27. Habrá sesiones de fuerza en el gimnasio, trabajo aeróbico bajo el sol que aún calienta en el Valle de las Cañas, y, cómo no, mucho contacto y manejo del oval. Todo ello con un objetivo claro: llegar al primer partido oficial en plena forma, con la estrategia bien definida y, lo más importante, con el espíritu de equipo por las nubes.
Un compromiso que va más allá del campo
El rugir del Valle de las Cañas no sería lo mismo sin el compromiso de todos. No solo hablamos de los jugadores y jugadoras, que se dejan la piel en cada entrenamiento, sino también de los entrenadores y preparadores, que dedican horas y esfuerzo para sacar lo mejor de cada uno. También de los delegados, los voluntarios, los padres y madres que arriman el hombro y, por supuesto, de esa afición incondicional que nos empuja desde la grada.
El rugby femenino, lejos de ser una novedad, es una parte fundamental de nuestro club. Nuestras chicas sénior ya están metidas de lleno en la faena, demostrando la misma garra y el mismo compromiso que las ha convertido en un referente. Porque en el Olímpico, el rugby es rugby, y la pasión no entiende de géneros. Aquí todos somos Omega, una piña que comparte valores como el respeto, la disciplina, el trabajo en equipo y, claro está, las ganas de disfrutar del deporte.
La cuenta atrás para el primer placaje y la tercera parte
La pretemporada es dura, sí, pero tiene un lado maravilloso: nos acerca al momento que todos esperamos. La cuenta atrás para que suene el silbato en el primer partido oficial ya ha comenzado. Pronto, muy pronto, volveremos a sentir la emoción de la competición, la tensión de cada melé, la explosión de alegría tras un ensayo.
Y, por supuesto, la guinda del pastel: el tercer tiempo. Esa tradición sagrada que eleva el rugby a otra dimensión. Donde rivales y compañeros se juntan, se comparten risas, anécdotas del partido y alguna que otra caña bien fría. Porque en el Olímpico de Pozuelo, el rugby no es solo un deporte, es una excusa perfecta para hacer amigos y crear recuerdos inolvidables.
No podemos dejar de dar las gracias a nuestros patrocinadores y colaboradores. Su apoyo es el oxígeno que nos permite seguir soñando y placando en el Valle de las Cañas, haciendo posible que cada temporada volvamos a rodar el oval con la misma ilusión. ¡Gracias por vuestro compromiso!
Así que, familia, ya lo sabéis. El verano ya es historia, y el rugby ha vuelto a casa. Preparaos para una temporada llena de emociones, esfuerzo y, sobre todo, mucho rugby del bueno. ¡Os esperamos a todos en el Valle de las Cañas para compartir esta pasión y, cómo no, para disfrutar de unas buenas cañas en el tercer tiempo! ¡Aúpa Olímpico!
Agradecimiento a nuestros patrocinadores
Un agradecimiento muy especial a las empresas e instituciones que apoyan e impulsan al Club Olímpico de Pozuelo de Rugby. Su compromiso y cercanía hacen posible que la Escuela, la Familia Omega y cada uno de nuestros equipos sigan disfrutando y compitiendo en el Valle de las Cañas. ¡Gracias por empujar en la melé con nosotros!
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