El aroma a césped recién cortado en el Valle de las Cañas es la señal inequívoca de que la temporada de rugby está llamando a la puerta. Y nuestras chicas del sénior femenino, parte fundamental del corazón del Olímpico de Pozuelo, no han querido perder ni un minuto en su preparación. La pretemporada es ese periodo clave donde se forja el carácter, se ajustan los engranajes y se empieza a soñar con lo que está por venir. Un camino que, como bien saben en el vestuario, se construye partido a partido, placaje a placaje.
Este viaje hacia una nueva campaña tuvo una parada importante el pasado sábado 3 de octubre, en un amistoso que nos enfrentó a las compañeras del Complutense Cisneros. Una jornada que sirvió para poner a prueba el trabajo de las primeras semanas y, sobre todo, para seguir sumando esos minutos de experiencia tan valiosos para el rodaje del equipo.
Un test de altura en casa
Las gradas del Valle vieron un duelo de altura. Desde el pitido inicial, nuestras chicas, vestidas con el ya icónico azul y blanco, demostraron que las ganas y la intensidad no se negocian. Las fotos del encuentro, capturadas con acierto por @silviallacaabos, son un fiel reflejo de lo que se vivió sobre el campo: una batalla constante, de las que curten y enseñan.
Se vieron melés que se aferraban al suelo con la fuerza de un roble, donde cada pilier y cada tercera remaba con todo para ganar esa pulgada vital. Es en esos momentos de choque, como el que vemos en la imagen de la melé cerrada, donde se mide la verdadera cohesión del equipo, la confianza de saber que la compañera de al lado va a empujar tan fuerte como tú. Una coreografía de fuerza y técnica que, si bien aún está en fase de afinado, ya muestra el carácter inquebrantable de nuestras jugadoras.
Contacto y dinamismo en cada fase de juego
El partido contra Cisneros fue también una oportunidad para trabajar el contacto y el juego abierto. En las instantáneas se aprecia la crudeza y la belleza de un ruck, con jugadoras del Olímpico y del equipo visitante de Cisneros disputando cada balón con una ferocidad encomiable. Es en el barro de un ruck donde se ganan los partidos, donde la posesión se convierte en un tesoro y donde el equipo demuestra su capacidad de sacrificio. Nuestra jugadora en la imagen 1, en pleno trabajo de limpieza, es un ejemplo de esa entrega total.
Pero el rugby no es solo contacto. También es velocidad, agilidad y visión de juego. Y de eso también hubo. Ver a nuestras jugadoras lanzarse a la carrera con el oval bajo el brazo, esquivando rivales y buscando ese hueco en la defensa, es siempre un espectáculo. La imagen 3 lo plasma a la perfección: una jugadora del Olímpico en plena estampida, con las defensoras de Cisneros pisándole los talones. Ese dinamismo, esa capacidad de transformar la dureza del contacto en la fluidez del ataque, es lo que busca el equipo y lo que se va puliendo con cada amistoso.
La esencia de la “Familia Omega” y la pretemporada
Para el sénior femenino del Olímpico, cada entrenamiento, cada amistoso y cada minuto sobre el césped es un ladrillo más en la construcción de su temporada. La “Familia Omega” no es solo un lema; es la filosofía que impregna cada paso, cada esfuerzo. Los partidos de pretemporada, como este contra un rival tan respetado como Complutense Cisneros, son fundamentales para la cohesión del grupo, para que las nuevas incorporaciones se integren y para que las veteranas sigan marcando el camino.
El trabajo de fondo físico, la revisión de los sistemas de juego y la adaptación a las nuevas ideas tácticas son procesos que requieren tiempo y dedicación. Y nuestras jugadoras lo están demostrando con creces. El resultado en estos partidos es secundario; lo importante es el aprendizaje, la evolución y la sensación de equipo que se va generando, un pilar fundamental para afrontar los retos venideros.
Mirando al futuro con ambición y orgullo
El calendario de la División de Honor B femenina se acerca, y con él la emoción de la competición oficial. El equipo sénior femenino del Olímpico de Pozuelo se prepara con la misma ilusión y la misma garra que cualquier otro equipo de la casa, demostrando que el rugby femenino es, y siempre ha sido, una parte nuclear y vibrante de nuestro club. No hay distinción, solo el orgullo de ver a nuestras jugadoras defender el escudo con la misma pasión que el resto.
Este amistoso fue un paso más, un recordatorio de que la senda hacia los objetivos es larga y exigente, pero también está llena de momentos de camaradería y de la satisfacción del trabajo bien hecho. La temporada promete ser intensa, y nuestras gladiadoras están más que listas para el desafío.
Desde aquí, queremos agradecer a todos los patrocinadores y colaboradores que hacen posible que el balón ovalado siga rodando en el Valle de las Cañas. Su apoyo es el oxígeno que impulsa la Familia Omega y permite que nuestros equipos sigan creciendo y soñando.
Y, por supuesto, la invitación está siempre abierta. Acércate al Valle de las Cañas en cada jornada para animar a nuestras chicas y a todos los equipos del club. Y, después, no te marches sin compartir unas cañas en el tercer tiempo, que es donde el rugby se vive de verdad, en la fraternidad y el buen ambiente que tanto nos gusta. ¡Te esperamos!
Imágenes de la Publicación
Agradecimiento a nuestros patrocinadores
Un agradecimiento muy especial a las empresas e instituciones que apoyan e impulsan al Club Olímpico de Pozuelo de Rugby. Su compromiso y cercanía hacen posible que la Escuela, la Familia Omega y cada uno de nuestros equipos sigan disfrutando y compitiendo en el Valle de las Cañas. ¡Gracias por empujar en la melé con nosotros!
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