Que tiemble el balcón del Ayuntamiento, que se afinen las gargantas y que se preparen los oídos de todo Pozuelo, porque este sábado va a pasar algo insólito. Acostumbrados a comunicarnos a base de gruñidos en la melé, gritos de ánimo en la banda y cánticos de dudosa calidad melódica en los terceros tiempos, la gran familia del Olímpico de Pozuelo se enfrenta a un desafío mayúsculo: dar el pregón de las Fiestas de Nuestra Señora de la Consolación. Sí, han leído bien. Nos han dado un micrófono y vía libre para dirigirnos a la marabunta, y pensamos aprovecharlo. ¿Qué puede salir mal?
En un año tan especial, en el que celebramos nada menos que 60 años de historia, de amor por el barro, de amistades forjadas a base de placajes y de enseñar al mundo que en Pozuelo el balón se pasa hacia atrás, este honor es la guinda del pastel. O mejor dicho, el ensayo bajo palos en el último minuto. Tomará la palabra nuestro valiente presidente, Ignacio del Olmo, un hombre que ha navegado más despachos que forwards tiene una melé, y que esta vez cambiará el reglamento por un discurso que promete ser memorable. No estará solo, porque en el Olímpico nunca nadie lo está. Le flanquearán dos auténticos colosos de nuestro club: Miriam Vega, cuyo cambio de pie deja más gente sentada que un concierto de baladas, y Manuel Arias, que tiene más kilómetros en las piernas que la M-40 en hora punta. Juntos, representarán a cada uno de nosotros: directivos, jugadores, entrenadores, padres, madres y hasta el que se encarga de que las cervezas del tercer tiempo estén frías. Sesenta años dan para mucho, y este pregón es el homenaje a todos los que han vestido, sudado y amado esta camiseta azul y blanca.
Pero, ¿qué dirán? ¿Cuál es el plan de partido para este evento? La estrategia es secreta, guardada bajo más llaves que la receta de la Coca-Cola. ¿Intentará Nacho explicarle al alcalde la diferencia entre un ruck y un maul? ¿Hará Miriam una demostración de cómo romper una línea defensiva usando solo la elocuencia? ¿Se marcará Manuel un sprint hasta el quiosco de la plaza para abrir oficialmente la veda de la limonada? Lo que sí podemos asegurar es que el discurso estará impregnado de los valores que nos han traído hasta aquí. Hablaremos de esfuerzo, porque cada entrenamiento bajo la lluvia o el sol abrasador cuenta. Hablaremos de respeto, al rival, al árbitro y, sobre todo, a nuestros compañeros.
Hablaremos de equipo, de esa extraña y maravillosa alquimia que convierte a un grupo de individuos en una máquina imparable, en una familia. Y hablaremos de Pozuelo, nuestro hogar, el lugar que lleva nuestro nombre y cuyo escudo defendemos con orgullo cada fin de semana. Este pregón no es solo un acto protocolario; es nuestra forma de devolver a la ciudad un poco del cariño y el apoyo que nos ha dado durante tanto tiempo. Es la prueba de que el Olímpico es mucho más que un club de rugby: somos vecinos, somos parte del tejido social y cultural de Pozuelo de Alarcón. La presencia de Miriam y Manuel junto al presidente no es casual. Es un símbolo de lo que somos: un club unido, donde hombres y mujeres, veteranos y novatos, luchan codo con codo por los mismos colores. Somos la Familia Omega, y este sábado, esa familia tomará la palabra para dar el pistoletazo de salida a la semana más esperada del año.
Y aquí es donde entras tú. Esto no es una invitación, es una convocatoria oficial. Se exige máxima asistencia. Queremos que la Plaza Mayor se tiña de azul y blanco. Buscad en el fondo del armario vuestra camiseta del club, esa con la mancha de la final que nunca salió. Poneos el polo de paseo, ese que os hace parecer gente seria hasta que abrís la boca. Sacad a pasear el merchandising, las bufandas, las gorras… ¡Todo vale! Queremos que, cuando nuestros tres valientes representantes miren desde el balcón, no vean una multitud, sino un ejército de olímpicos orgullosos. La cita es ineludible: este sábado, 6 de septiembre, a las 19:00 horas, justo debajo del balcón de la Plaza Mayor. Sed puntuales, que no queremos tener que haceros correr pasillos como en pretemporada. Venid con la familia, con los amigos, con el vecino que siempre os pregunta por ‘ese deporte de brutos’. Es la oportunidad perfecta para demostrarle que somos brutos, sí, pero con un corazón enorme y un sentido de la fiesta inigualable.
Vamos a empezar las Fiestas de la Consolación como se merece, con un rugido que se oiga desde el Valle de las Cañas hasta la Avenida de Europa. Seamos el mejor público, la afición más ruidosa y el orgullo de Pozuelo. Calentemos la voz para los cánticos de la temporada que está a punto de empezar. ¡Nos vemos en la plaza! ¡Aúpa Olímpico!




