El rugby vuelve. Y vuelve a lo grande. Nuestro equipo senior femenino, esa panda de cracks que nos hizo vibrar hasta la médula, regresa a la élite, a la División de Honor, que es donde un club con nuestra solera y nuestra afición por el tercer tiempo merece estar. La Federación, en un alarde de organización que ya querrían para sí los suizos, ha soltado el calendario. Y de repente, todo es real. El ‘re-estreno’, como dicen las finas, ya tiene fechas y rivales. Es hora de empezar a desempolvar las bufandas, de planificar los viajes (y las excusas para el trabajo), y de mentalizarse para volver a dejarse la garganta en la grada. El olor a linimento ya casi se puede sentir en el aire, mezclado con el de la hierba recién cortada y la promesa de una cerveza post-partido bien fría. El camino será largo, duro y probablemente nos dejará sin uñas, sin voz y con el corazón pidiendo una tregua, pero, ¿acaso hay una forma mejor de vivir? Este no es solo el regreso de un equipo a la máxima categoría, es la vuelta de una forma de entender el domingo, de una familia que se reencuentra en la grada para animar, sufrir y, con suerte, celebrar hasta que el cuerpo aguante. Preparad las gargantas, porque la temporada 2025-2026 promete ser de las que se cuentan a las nietas.
Pero vamos al lío, que os estáis durmiendo. Coged papel y boli, o abrid el calendario del móvil, que aquí viene el menú degustación de la temporada. Arrancamos el 28 de septiembre en casa, en El Valle, frente a Sant Cugat. Primera cita, primer rugido. El 5 de octubre viajamos a Sevilla para medirnos al Universitario, y el 19 nos reencontramos con nuestra gente para recibir al CRAT en Madrid. Una semana después, el 26 de octubre, toca visita al Cisneras en Paraninfo, un clásico de la ciudad que siempre se juega con un plus de orgullo.
Noviembre arranca fuerte: el 9 recibimos al Getxo y el 16 también en casa al Majadahonda. Dos jornadas seguidas en El Valle, dos auténticas batallas para llenar la grada. Antes del parón navideño, el 14 de diciembre viajamos a Valladolid para jugar contra El Salvador, y el 21 cerramos la primera vuelta visitando de nuevo a Sant Cugat.
La cuesta de enero empieza el 11 recibiendo al Universitario de Sevilla, y el 18 toca devolver visita a Galicia contra el CRAT. Febrero empieza con un choque que huele a pólvora: el 15 recibimos al Cisneras en casa. Una semana después, el 22, viajamos a Getxo para uno de los desplazamientos más largos del curso.
Y marzo nos trae la traca final. El 8 viajamos a casa del Majadahonda, en un derbi que promete emociones fuertes y que puede decidir mucho más que unos puntos en la tabla. Y el 15 de marzo, último partido de liga: recibimos en casa a El Salvador. Queremos que ese día El Valle sea una caldera, un muro de voces, un mar azul y blanco empujando a las nuestras hasta el último minuto.
En resumen, nos esperan catorce batallas: siete en casa y siete fuera. Catorce oportunidades para demostrar que el Olímpico ha vuelto a la División de Honor para quedarse. No será fácil, nadie regala nada en esta categoría. Habrá que sudar, sangrar y dejarse el alma en cada ruck. Pero de eso va esto, ¿no? De pelear codo con codo, de levantarse después de cada golpe y de celebrar cada ensayo como si fuera el último. Este calendario no es solo una lista de partidos, es una promesa de rugby en estado puro, un contrato de catorce firmas con la gloria o el barro.
Y en este viaje, no estamos solas. Queremos dar las gracias, de corazón (y de cartera), a las valientes que hacen esto posible, a nuestras patrocinadoras que apuestan por nosotras: Quirónsalud, cuidando de nuestros huesos rotos; Escrapalia Subastas, que seguro que nos consiguen un buen precio por la melé rival; A-Z Training Sport Clinic y AZ Recovery Fisio, que nos remiendan para poder seguir dando guerra; Gestoría Administrativa Lorenzo, que nos ayuda con el papeleo para que solo nos preocupemos de placar; Viveros Los Olivos, que nos inspiran a ser tan duras como un olivo centenario; y Mas de Diagram, que diseñan jugadas maestras. Sin ellas, probablemente estaríamos jugando en un descampado con camisetas de algodón.
Así que, afición, jugadoras, cuerpo técnico y patrocinadoras… ¡la suerte está echada! Afilad los tacos, afinad las gargantas y preparad las bufandas. El Valle vuelve a rugir.
¡VAMOS OLI!




